3/1/2014

Crisis gafil


Los que llevamos gafas desde los 90 sabemos que el mundo está cambiando y no precisamente a nuestro favor. Se ha abierto un gabinete de crisis en el mundo gafil con los mismísimos Austin Powers, Mr. Ripley y Elton John para discutir e identificar las causas que hacen que, del cabreo, nos suban las dioptrías.

Causa nº1 o Hipster Sapiens: Las gafas se han puesto de moda. Es horrible, lo sé. Ahora todo ser humano con internet y una vaga idea de quién es Mankiewicz cree que su deber es conseguir una montura de Ray Bans sin cristales para justificar su sabiduría de pega. Normalmente estos seres gafapastiles se agrupan en garitos semi-alternativos, conciertos dubstep y en la cola de todos los festivales de cine habidos y por haber. Es de campeonato. 
Tip: Para poder diferenciar entre modernos y miopes, solo debes bajar a una calle concurrida y gritar “Pues Björk es una mierda envuelta en celofán”. Los que se indignan son más hipsters que el señor que se riza la barba con latas.

Causa nº2 o La nerdizacion de la especie: La  palabra “Nerd” (Empollón, rata de bilbioteca) lleva gafas desde que América descubrió las series de televisión. Y eso es así. No hay serie que se salve de un pardillo con lentes enormes al que la vida le ha dado la espalda por no ser lo suficientemente molón como para acudir a la fiesta de Bradley. Lo malo de esto es que alguien se sacó de la manga la regla de “Si lleva gafas es que es listo”. JA, un JA bien grande. No es por mi, que soy muy lista, sino por Rajoy; está demostradísimo que es la persona más inútil que existe sobre la faz de la tierra aun llevando gafas. Lo suyo si que es postureo.
Tip: Si quieres identificar a alguien que se pone gafas para ir de listillo, no tienes más que decir “Pues esta charla es muy interesante, pero os estáis perdiendo un Barça-Madrid…”

Entre modernos y listillos el mundo gafil ha quedado estereotipado y quiero manifestarme en contra, porque ¿Los que no vemos tres en un burro que somos? ¿Modernos? ¡Listillos? ¿Ahora resulta que no ver un carajo es mainstream?. Vale, es verdad que los que tienen un 0,1 a lo mejor son unos cegatos de pacotilla, pero los que tenemos 9 en cada ojo sin gafas somos del nivel de Stevie Wonder, y si él es uno de los músicos más grandes de la historia nosotros no vamos a ser menos.

A los que vais de guays poniéndoos gafas y subiendo fotos a Instagram, Facebook y demás redes sociales solo os deseo una cosa: Dioptrías como caballos.

H.

15/10/2013

Los terroríficos veintipico


El New Yorker dice que somos la peor generación. El Huffington Post se pregunta si estamos realmente desempleados porque no hay trabajo o si somos unos vagos. La CNN dice que estamos demasiado formados y que pedimos más de lo que necesitamos. El resto de los periódicos dicen que debemos emigrar porque aquí no hay nada que hacer.

Seamos sinceros, los veintipico son realmente terroríficos. No conformes con una enorme duda existencial de “qué hacer con nuestras vidas”,  nos ocupamos de preguntarnos si somos lo suficiente maduros como para asentar la cabeza. Tampoco es de extrañar, puesto que a nuestra edad nuestros padres ya nos habían tenido y nuestros abuelos ya estaban casadísimos y con la vida atada. La simple idea de que al llegar a casa habría una hipoteca esperándome me pone los pelos de punta.

Odio admitirlo, pero una pequeña parte de mi se cuestiona si realmente estamos capacitados para ser adultos. Me cuestiono si tenemos la misma ambición de luchar por nuestros derechos que tenían nuestros padres, porque por mucho que insistamos, twittear desde el sofá no es demasiado efectivo (giro argumental, pero en serio, somos luchadores de palo). Después de ver que el 80% de mi generación no sabe quien es Karl Marx, me cuestiono si estamos capacitados para votar a otras personas que dicen velar por nuestro futuro. A nivel peninsular, europeo y mundial está saliendo realmente mal.

Somos el futuro, y todavía somos la enfermedad y el remedio. Tenemos veintipico, sí, y no tenemos relaciones estables, ni un trabajo asegurado, ni dinero para comprarnos una casa. Pero no significa que no podamos tener objetivos siempre y cuando sean realistas. Hay dos cosas que tenemos que dejar de hacer: Tenemos que dejar de culpar a la crisis económica para justificar nuestras crisis existenciales y tenemos que dejar el “Mamá quiero ser artista”. Yo no podría ser una atleta aunque quisiera porque no soy capaz de darle a un balón de playa que me ha lanzado un niño de 4 años. Y es así.

Algunos se creen que necesitamos que nos contraten o que nos asciendan porque sí, porque tienen derecho a comprarse un BMW o un Vuitton a los 25, pero la verdad es que tienes que currártelo, y tienes que crecer como persona. Los veintipico están para eso.

H.

10/9/2013

Inner-net: Cuando creía que no podía ser más autobiográfica... lo fui


¿Conocéis esa frase que dice “Si quieres ser un profesional del vídeo, cine y la tecnología, múdate a Los Ángeles. Si quieres tener una carrera como escritora, editora o blogger múdate a Nueva York”? A mí posiblemente me encontraréis en Kansas, en una gasolinera, con cara de dibujo animado perdido diciendo “¿Dónde está mi relaxing cup of café con leche?”

Hace poco leí que para poder escribir buen contenido tienes que tener muy clara tu intención e identidad como guionista y como persona. Después de darle muchas vueltas me he dado cuenta de que, en realidad, no tengo ni pajolera idea de quién soy como escritora. 

Yo era ese tipo de niña repelente que veía algo interesante y lo memorizaba bien porque creía que así parecería más inteligente. Y así, después de un meticuloso análisis, podía decirlo “casualmente” en el cumpleaños de algún familiar en el que todos se quedaban con la boca abierta y decían “Esta niña acaba de darme una lección de vida porque ella sabía que los Montesco jugaban a fútbol con coles de bruselas”. O eso pensaba yo, al menos. Repelente hasta saciar.

También recuerdo que solía ir a casa de mi abuela, donde mi tío tenía un despacho enorme con ordenadores, grapadoras y todo tipo de artilugios que me hacían parecer diminuta (Las veces que he querido ponerme enferma queriendo para ir a jugar a periodistas son incontables). Recuerdo a mi abuela diciéndome “Te voy a dar un papel y un boli, escribe lo que quieras. Luego lo leeremos juntas”. Imaginad a una personita de apenas un metro cinco en una silla enorme escribiendo palabras que suenan inteligentes. No quería formular frases correctas porque era demasiado corriente y no sonaba sofisticado, así que cogía mi boli y escribía cosas como “Abogacía tratado otorrinolaringólogo que interviene inteligencia artificial subjuntivo atributo calendario ubérrimo”. Luego venía mi abuela, se reía, y me explicaba el significado de esas palabras para que pudiera repetirlas en otro cumpleaños de otro familiar para poder sonar más repelente todavía. 

Hoy día creo que aún estoy en una nebulosa constante de querer conseguir algo y no saber cómo enfocarlo. Vivo inspirada y sobre-estimulada por seres fantásticos como Woody Allen, Lena Dunham, Grace Helbig o Leandra Medine, y a su vez, no encuentro la forma en la que sus estupendas ideas me puedan inspirar para poder conseguir mi propia identidad literaria. 

Dicen que Gaudí talló las chimeneas de la Casa Milà en forma de guerreros porque era su manera de enfrentarse a los fantasmas que le perseguían, así que he decidido que voy a tallar un "Inner-net" en el blog para poder escribir sobre mis bloqueos y así enfrentarme a mi anonimato literario.  

Mientras tanto, si tenéis la navegación activada, ayudadme a salir de Kansas.

H.

19/6/2013

Page 170 of 365: Agarrarse a un clavo ardiendo y otras formas de demostrar tu valía


Hoy ha sido uno de esos innumerables días en los que la inspiración me ha encontrado en el autobús, y me he puesto a pensar en lo lejos que parecía todo esto que ahora es mi mundo.

Hace apenas una semana volvía de Madrid entusiasmada por haber sido premiada en un concurso de guiones de El Club de la Comedia, que paradójicamente gané gracias a un monólogo que creía bastante mediocre. Tampoco es de extrañar, pues muchas veces no me gusta lo que escribo y decido guardarlo en un cajón pensando que puede que en un futuro vea la luz… o no. El poder vivir esta experiencia ha sido una bocanada de aire fresco, de entusiasmo y de ambición.

Aún pienso en junio de hace tres años, cuando me encontré con esa terrible sensación de confusión y miedo después de dejar la universidad. ¿Quién me iba a decir a mí, que todo eso necesario para poder conseguir lo que hoy tanto valoro?

Ambición, hay que tener ambición, y amor por lo que haces. Tengo muy claro que el mundo audiovisual es el mundo en el que quiero estar, y quiero seguir escribiendo guiones por el resto de mis días. “Es fácil” dicen “Si quieres escribir, escribe”. Y en realidad, es tan complejo y tan sencillo como eso. Para ser bailarina tienes que ensayar, para ser pintora tienes que pintar, y para ser guionista tienes que escribir. Pero para ser la mejor bailarina, pintora o guionista de una película estupenda tienes que trabajar muy duro,  y tener mucha ambición.

Parece mentira que hace unos meses se nos ocurriera esta idea loca de que quizás, podrían salirnos mas proyectos. En aquel entonces éramos los tres gatos de siempre en una habitación con un ordenador en el que estábamos editando un proyecto que había caído en nuestras manos por casualidad. Decidimos llamarnos FilmArts y pensábamos que el nombre de nuestro grupo de realizadores era mucho más cool que nosotros tres juntos. Pero en algo no nos equivocábamos: Nos siguieron saliendo proyectos, y a día de hoy, tenemos página web, business cards y muchos proyectos, ideas y planes para llevar a cabo. Seguimos siendo los tres gatos de siempre, y aunque algunos trabajos nos salgan a deber, nuestras ganas de comernos el mundo no cesan.

Y de eso se trata, he ahí el gran misterio, la tumba de Tutankamon ha quedado descubierta. En estos tiempos de mierda no hay más que creer en la ambición y en las ganas de crecer y de creer en uno mismo, en los proyectos, en los sueños. Nadie va a venir a regalarte nada; Ni premios, ni puestos de trabajo, ni moral, ni dignidad. Tienes que pelear por conseguirlo todos los días, y cuando lo consigas, recuerda: No hay mayor satisfacción que levantarse y decir “Chúpate esa, karma, voy a por todas”.

 H.